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Nancy García Amor Miss Táchira 1988 una protagonista que nunca pasa de moda, a través de su vestido de espejo de Guy Meliet

Osmel Sousa y Guy Meliet me hicieron sentir su reina

Ciertamente, tener el privilegio de competir en el concurso Miss Venezuela ha de ser visto como eso; un privilegio. Recuerdo mi paso por el concurso como una aventura que deseaba experimentar siendo muy joven y bastante inocente. A Osmel lo conocí cuando solo tenía quince años y hoy continuamos siendo amigos. Para ese entonces ya era alta y delgada, y a pesar de mis aparatos en los dientes, me invitó a participar. Recuerdo que me dijo: “Cuando estés lista, me avisas”. Así mismo fue. 

No sé si realmente estaba preparada, pero algo me decía por dentro que valía la pena hacerlo y disfrutar de una experiencia diferente a lo cotidiano. Si bien es cierto que nunca me gustaron las fantasías, reconozco que el Miss Venezuela es una fantasía sin desperdicio!

Recuerdo que las primeras chicas que conocí fueron Emma Rabbe, Graciela Hubsher y mi amiga Marilisa Maronesse; con la cual siempre tuve mucha química y camaradería. Quiero resaltar que yo no creo haber sido la típica Miss, no por las medidas o el físico; pero por mi modo de pensar. Pienso que muchas soñaban con volverse modelos famosas, locutoras y actrices; yo soñaba con ser una alta ejecutiva en alguna empresa y me veía sentada en mi gran oficina y no con una corona.

Nunca olvidaré el día que hablábamos de los vestidos de gala y Osmel me dijo que el maestro Guy Meliet, al que ya conocía, deseaba hacer un vestido especial para mí. Comenté que nada me honoraria más y enseguida le pedí a mi mamá que me acompañara al atelier en Campo Alegre, para ver el boceto del diseño. Cuando Meliet me enseñó el boceto casi me desmayo y recuerdo haberle preguntado cómo iba a hacer para que ese dibujo maravilloso se hiciera realidad. A mí personalmente me pareció un tanto difícil imaginarme a mí misma cargando con todos esos espejitos. Pero Meliet y sus costureras lo hicieron realidad después de largas jornadas de arduo trabajo. El resultado fue un vestido de ensueño que ha sido catalogado por los grandes conocedores, como el mejor traje de todos los tiempos en el concurso. Gracias Guy, donde quiera que estés!!! En la actualidad, mi traje es parte de la colección de vestidos que mantiene la organización Miss Venezuela en un pequeño museo como tributo a los grandes diseñadores venezolanos.

Un traje de gala exclusivo y que solo luci yo

Con respecto a los resultados del concurso quiero expresar que en mi opinión la ganadora del título mereció haber sido Emma, pocas veces vi un rostro tan angelical. Me habría gustado ver a otras muchachas muy bellas en el cuadro de finalistas. Francesca Cerro, poseedora de un absoluto refinamiento; María José Vilaseco, llena de garra y simpatía y María Isabel Valdés, una Barbie criolla; merecieron haber clasificado. Tuve el honor de representar a mi país en el Hawaiian Tropic International, donde clasifiqué como finalista y encontré a una buena amiga, Jenia Nessen, Miss Panamá (actualmente se destaca en su país como locutora de noticias). Posteriormente participé en el Reinado Bolivariano de la Belleza en Colombia, donde tuve el honor de ser la virreina. Mi tercer concurso internacional debió haber sido Miss Intercontinental en Lagos, Nigeria. Sin embargo, Avensa me contrató como imagen y gerente de publicidad de la aerolínea y en ese momento histórico mi carrera era más importante que cualquier concurso. En Avensa comencé mi carrera en el mundo corporativo, me destaqué durante 7 años en la empresa y fue esa mi base para seguir superándome a nivel laboral.

Actualmente cuento con una maestría en periodismo de Saint Thomas University, en Miami; he tenído la fortuna de haber trabajado para empresas del calíbre de Warner Bros, Impsat USA y Cisneros Group of Companies en los Estados Unidos. Mi pasión fue siempre comunicar, hoy por hoy, lo disfruto más que nunca. Mi mayor Tesoro, mi hijo adorado, Francisco Javier! Gracias por existir.

Mi agradecimiento especial para Oscar Supelano y Carlos Silva, peluquero y maquillador respectivamente; además de amigos. Gracias por todos los consejos, asesoría y apoyo que recibí de su parte. Hoy en día, Oscar y Carlos se encuentran en New York cosechando triunfos y activamente involucrados con su comunidad.

 

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