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Ninibeth Leal una Miss Mundo que enriqueció a los Morley

Era 1991, las dos favoritas del certamen Miss Venezuela quedaron sobre el escenario tomadas de las manos a la espera de la lectura de la decisión del jurado calificador que el ‘gigante de la animación’, Gilberto Correa, tenía en un pequeño sobre. Miss Amazonas, Carolina Izsak recibió la banda de Miss Venezuela para representar a Venezuela en elMiss Universo 1992 y Ninibeth Leal, Miss Zulia, la corona azul que le daba el pase a Miss Mundo. 

Los últimos tres años no habían resultado precisamente una cama de rosas para el concurso inglés: Gina Tolleson Miss Mundo 1990, casi no completa su año y sus antecesoras Aneta Beata de Polonia y Linda Pétursdóttir de Islandia tuvieron muy discretos reinados. La figura de la ganadora empezaba a ceder protagonismo en el panorama mundial. Sumado a lo anterior, se presentó falta de patrocinio y pauta publicitaria. 

Por lo anterior, la edición número 41 de Miss Mundo, que se había proyectado realizar en República Dominicana, resultó llevándose a cabo en un modesto y pequeño escenario de Atlanta (la competencia en traje de baño tuvo lugar en Suráfrica), una estudiante de Ingeniería Industrial de espectacular estampa y negrísima cabellera se llevó la cuarta corona para su nación en un triunfo contundente. Ningún país europeo alcanzó un puesto en las finalistas. La venezolana Ninibeth Leal iniciaba, quizás sin imaginarlo, el año que le ‘salvaría la patria’ a los Morley.

Como buena hija de economista (el destacado Walfredo Leal es su padre), demostró su inquietud por la situación de las naciones en vías de desarrollo y tan sólo un mes y medio después de recibir la corona participó en el Foro Económico Mundial el 4 de febrero de 1992 en Davos, Suiza, con una ponencia acerca de la inversión en educación y capacitación para las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes de los países del tercer mundo. La noticia le dio la vuelta al mundo y fue reseñada por los medios más importantes del orbe, al conocer ese hecho, el Papa Juan Pablo II la invita al Vaticano y sostiene con Ninibeth una audiencia que duró lo de una visita presidencial, la felicita por su labor y la encomia a continuar, ella viaja al país de Wojtyla y es recibida con grandes honores y realiza decenas de eventos y galas benéficas en una estadía de dos semanas. Indiscutiblemente soplaban vientos de renovación y liderazgo. Siendo el foco de atención, se despertó el interés de distintas empresas y compañías por vincularse con la organización y beneficiarse de la imagen de la venezolana. 

Inmediatamente empresarios surafricanos ven la oportunidad de festejar la transición a la democracia de esa nación sucedida en 1992 con la realización del Miss Mundo y se conforma un grupo que adquiere los derechos de organización (ser la sede) y de transmisión del evento a los principales operadores de televisión del mundo (algo que no sucedía desde una década atrás pues la Organización Miss Mundo era la dueña de la señal). Invitan a Ninibeth a recorrer diversos territorios surafricanos y en cada aparición pública ella se pronuncia acerca de la necesidad de erradicar la pobreza y el analfabetismo e incluso animó a los líderes del continente a luchar contra la epidemia del VIH/SIDA.

Leal visitó además Turquía, España, El Salvador, Singapur, República Dominicana, Colombia (invitada por Edgar botero) y por supuesto su natal Venezuela. Con la sede asegurada y patrocinantes a manos llenas, los organizadores del certamen le permiten a Ninibeth realizar trabajos como modelo y es en uno de esos eventos en donde conoce al bello australiano TraversBeynon, quien se convertiría en su esposo (gracias a lo cual adquirió la nacionalidad australiana) y padre de sus hijos Luciano y Valentina. Llega el momento de entregarle la corona a la rusa Julia Alexandrovna en el marco de un impresionante escenario y una transmisión de millones de dólares. El mundo entero observó la gratitud de los señores Morley representada en la despedida más apoteósica que ha tenido cualquier reina de ese y cualquier concurso.

Texto de: Nicolás Arrázola Chadid


 

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