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Nancy K. Plaza primera Miss Amazonas en clasificar

Bellezacol se enaltece presentándoles esta entrevista realizada a Nancy de Lourdes Kranwinkel Plaza, la primera Miss Amazonas en clasificar entre las finalistas del certamen. Ella se destacó desde el comienzo por su estilo, tenía 18 años de edad, alta, de ojos pardos  y cabellos negros. Apasionada por la lectura, lo que la ayudo a ser una candidata muy conversadora, se convirtió en una fuerte aspirante al Miss Venezuela 1972, aunque no gano el cetro y la corona su nombre quedo como símbolo de belleza y encanto personal. Despúes de muchos años nos cuenta su experiencia de una noche tan linda.

“Cuando me inscribí en el concurso OPPA PUBLICIDAD era la empresa que se encargaba de realizar el evento, ese año se hicierón varios comentarios sobre las concursantes de origen europeo, destacando los apellidos como; Cámpoli  (Maria Antonieta), Heller (Amalia), Plessman (Marilyn), Antonetti (Eiling) y Sartore (Elizabeth). Ante esto, para no aumentar la cantidad, los organizadores me solicitaron que usara la inicial de mi apellido paterno alegando además que era más complicado de leer y pronunciar que los otros, por lo que me dieron a conocer como Nancy K. Plaza. Yo nací en Los Teques, estado Miranda el 29 de Marzo de 1954 así que soy bien venezolana, nunca pensé verme participando en concursos de belleza.

Desde pequeña conocía al querido y recordado gordo Jorge Mejía, muy ligado al concurso Miss Venezuela en esa época, porque su familia era muy amiga de la mía. Un día estábamos haciendo unas diligencias por La Candelaria y decidió pasar a saludar al Sr. Raúl Acosta Rubio director de la revista Variedades y padre del Presidente de OPPA PUBLICIDAD, el Sr. Acosta Rubio lo llamó al poco tiempo y le dijo que estaba interesado en que me inscribiera en el concurso Miss Venezuela. Apenas me lo dijo, lo rechacé de inmediato porque, contrario a la generalidad, nunca se me había ocurrido que pudiera participar en dicho concurso. el Señor Acosta Rubio insistió, habló con mi mamá y ella me convenció de que participara, acepté y se inicio la historia de mi ingreso al concurso. Para ese año contaba con 1.72 centímetro de estatura y las medidas eran 86 de busto 65 de cintura y 86 de cadera.

El grupo de candidatas que se destacaba sostuvimos una excelente relación,  nunca me sentí atacada, ni noté envidias, ni rechazos por el contrario. Recuerdo muy especialmente y con mucho cariño, mi amistad con Amalia Heller la 1ª finalista y Miriam Bocanegra, Miss Apure.

Actividades como las que se realizan ahora, nada de eso, antes todo era más sencillo, teníamos mas actividades publicitarias acercándose la fecha del certamen. Les puedo contar es que, teníamos clases de modelaje una vez a la semana en OPPA que quedaba en Colinas de Bello Monte, íbamos a eventos de los patrocinadores que en esa época era Sudantex, Drene, Selemar, Ford Motors, hicimos un viaje a Maracaibo, invitadas por el Hotel del Lago, realizamos un desfile y paseo por la ciudad.

Para esa época no se aplicaba la cirugía plástica en las misses, todas éramos naturales, con narices gruesas, con poco busto, sin mucha cintura, sin colita. Pero aún así, había mujeres hermosas.

A mí me maquilló durante el concurso Françoise Paredes y después del concurso durante mi corto tiempo como modelo, el era un profesional maravilloso, muy conocido, su asistente Beatriz, quienes trabajaban en NIC Y MARIO estudio de belleza que estaba ubicado en la avenida principal de Las Mercedes.

Dentro del concurso me la lleve bien con todas, en especial con María Antonieta Campoli (Nueva Esparta), Marilyn Plessman (Guárico),  y Amalia Heller (Sucre).  Durante muchos años mantuve contacto con Amalia Heller y Miriam Bocanegra (Apure).

El traje de la presentación a la prensa y el de la elección fuerón diseñados por el Sr. Ignacio Font Coll, director de Selemar,  que pertenecía a la Organización  del Miss Venezuela,  confeccionado por el conocido Elmar.

Con 18 años de edad, las luces y el público fue mucha la emoción, propia de una joven disfrutando un gran evento, nervios a millón y concentrada en realizar mis desfiles como se habían ensayados. Cuando clasifique no lo podía creer, pensé que había sido un error, que seguramente el jurado había sumado mal los puntos. Rato después, al entender que efectivamente me habían seleccionado, sentí una gran alegría.

Yo siempre tomé el concurso como una forma de compartir bonitas experiencias con un grupo de muchachas, no fui muy competitiva, estaba disfrutando los eventos. Es por eso, el viaje a Japón fue una de las mayores sorpresas recibidas, una gran ilusión proporcionada por el concurso, recuerdo una entrevista que me hicieran en el diario El Nacional, la cual salió publicada justo el día que salía de viaje, en la que el periodista reseño que evidentemente estaba más emocionada por el viaje que por el concurso en que participaría.

Ese año el concurso se realizó en el Teatro La Campiña, 5 minutos antes que saliéramos a desfilar entró un grupo de jóvenes mujeres, estudiantes de la UCV, enarbolando sus ideas feministas, con la intención de sabotear el evento, lo que afortunadamente no lograrón porque la gente de seguridad, no recuerdo si de Venevisión, del teatro o de la organización las sacó del lugar, sin grandes inconvenientes y sin ser notadas por los televidentes.

Ese año sólo la Miss Venezuela recibía premios, no obstante, además de las maravillosas experiencias vividas y del conocimiento adquirido. Lo que me sirvió para trabajar como modelo durante mis estudios universitarios, el ir al Reinado del Café en Manizales en enero de 1973, además estar un mes en Japón en julio de 1973 resultarón premios invalorables para mí.

Mi experiencia en el Reinado Internacional del Café fue una grata sorpresa, la cual recibí el 26 de diciembre de 1972, donde me llamaron y me informaron que era  yo la representante. Se preparó todo lo relacionado al viaje, pues el 2 de enero ya estaba en Colombia. Fue un evento que se celebró en la ciudad de Manizales. Fue igualmente una experiencia inolvidable, el traje de gala que utilice allá fue el mismo que lucí en la elección del Miss Venezuela, la atención de la organización fue increíble.   

Para el Miss Young Internacional no existía preparación, días antes de viajar se buscaba el vestuario y llevábamos lo que se aprendió en los meses que duro el Miss Venezuela. Los trajes fuerón diseñados igualmente por Elmar. El traje típico era un vestido blanco de llanera, con mangas de volantes bordados, la falda con capas también bordada en hilo blanco. La falda tenía más de 30 metros de tela, era bellísimo. El vestido de gala era un traje rosado pálido con la falda plisada, a la cintura drapeada y el top straple  bordado. Conservo las bandas, aún tengo guardado el traje típico y el de gala que utilice en Japón.

Han pasado muchas cosas lindas; después de culminar compromisos con el Miss Venezuela realice carrera como modelo, me inscribí en la Universidad Central de Venezuela donde  estudié la carrera de Química, me gradué, me casé, tuve dos hijos Herwart y Stephanie Viete Kranwinkel, trabajo en una empresa de consultoría en el área documental y aunque mis hijos no lo saben, espero que me falte poco para ser abuela.

El mensaje para los jóvenes que deben estudiar, prepararse día a día para ser mejores profesionales y ciudadanos. A los adultos transmitir principios y valores a nuestros muchachos. Entre todos debemos contribuir al rescate de nuestra amada Venezuela.  Gracias por  recordarme y revivir esos momentos especiales en mí."

Realizda por: Tony Hidalgo