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Los recuerdos de Bárbara Pérez son exactamente así

Bárbara Leticia Pérez Rangel, nació en Chacao, estado Miranda, bajo el signo Acuario, tenía 18 años, pesaba 55 kilos, tenía de estatura 1.76 cm, sus medidas eran 88-59-88, su cabello era castaño oscuro, sus ojos color café, era Bachiller en Ciencias, se graduó de Diseñador ambiental, mención espacios interiores, porto la banda del estado Miranda en 1998, pero antes venia de participar en las Feria de San Sebastián en San Cristóbal, estado Táchira, en el año 1997, donde clasificó como Reina del Turismo, ese año gano Johanna Grimaldo quien fue Miss Táchira 1998.

En la gala de la belleza gano la banda de La Piel más linda, fue así como Barbará subió como la espuma por dos cosas que la favorecieron muchísimo; la primera fue su look, un postizo cola de caballo que la hacía diferenciar entre todas las candidatas, le daba esa elegancia que conjugaba con su bello rostro y estampa de reina. La segunda un hermoso vestido de gala en color morado berenjena que lucio en la noche final del concurso, creación de Margarita Zingg, sus accesorios eran negros que marcaban esa combinación perfecta con su cabello castaño oscuro y piel blanca.

“Con respecto a la participación en la FISS,  mi familia y yo para ese momento teníamos 3 años viviendo en el Táchira.  Yo regreso a Caracas por el concurso del Miss Venezuela 1998 y casi dos años después regresan mis padres por una propuesta de trabajo en Caracas,  es cuando nos volvemos a establecernos  en la capital. Justo en el lugar donde fue el casting para la feria conocí a Néstor Díaz quien era el representante de la organización Miss Venezuela en el Táchira,  allí me propuso ir a Caracas para conocer al Sr. Osmel Sousa.  En un principio no me sentí muy entusiasmada, puesto que era algo tímida, pero al irme fogueando en el concurso en el que ya estaba participando me sentí motivada, fue cuando decidí viajar a la gran ciudad y conocer a zar de la belleza. Visité la Quinta Miss Venezuela allá en El Rosal a comienzos de enero de 1998, lugar donde tuve mi primera entrevista con Osmel, en ese momento me dijo “estas dentro del concurso,  si eres electa Reina de San Sebastián, serás Táchira y si no serás Miranda”, y es así como obtuve mi banda.

Regrese a Caracas a finales de enero de 1998, éramos muy pocas, si mas no recuerdo solo 6 candidatas, quienes comenzamos a entrenarnos para el concurso en la Academia de Giselles Reyes. Luego, al conformar un grupo más grande 30 en total, la preparación fue completa por parte de la organización Miss Venezuela (pasarela, oratoria, baile y el gimnasio), la experiencia y conocimientos adquiridos fueron de gran importancia para desarrollarme en ese medio y en el concurso.

Los recuerdo a todos con mucho cariño, como un gran equipo, en donde cada uno es pieza fundamental para lograr el éxito del concurso año tras año. Osmel siempre me inspiró mucho respeto, es una persona exigente, que conoce de la belleza femenina, logrando así  moldearla y conseguir la armonía necesaria para triunfar.  Me atrevería a decir que tiene un talento único y me lleva a preguntarme ¿El miss Venezuela sería tan exitoso sin él?

La Sra. María Kallay, fue un ser especial quien se convirtió en una madre dentro del concurso, era una persona a la que acudía en momentos determinados y con quien siempre podía contar, ya fuera con un consejo, un requerimiento o sencillamente un abrazo.  El  Sr. Joaquín, súper exigente con su trabajo, no le gustaban las equivocaciones, pero a la vez se preocupaba porque te sintieras a gusto con lo que hacías.

Las experiencias vividas en el concurso fueron bellísimas, únicas e inolvidables, participaría nuevamente si fuera posible.  Una de las cosas que más recuerdo es que éramos un grupo muy unido y eso me hizo sentir muy bien.

En mis anécdotas están; Las clases de baile y mis dos pies izquierdos, los cantos y bailes en el autobús que nos trasladaba, el tener que comer escondida en el poliedro, y pedirle a las personas de seguridad que me compraran una galletica, como si fuera mi mayor manjar, los madrugonazos para estar maquilladas y peinadas, cuando teníamos eventos en la mañana, las idas a Mc Donalds después que me pesaban.

Todo en la vida tiene su nivel de exigencia, y si es muy exigente.  ¿Qué fue difícil? Pienso que no, cuando estas disfrutando lo que haces no es difícil, es un reto.  Aunque debo confesarte que me costó muchísimo mantener una dieta y estar lejos de mi familia.  Pero todo eso es parte del aprendizaje, de la experiencia te ayuda a madurar y prepárate para el futuro.

Sobre las que clasificaron, pienso que en ese momento se escogen  aquellas mujeres que reúnen o se acercan más a los requerimientos del concurso internacional al que van a representar.  Todas somos bellas por eso estuvimos allí.

Son mujeres con gran carisma, sencillas y humildes.  Personalmente con Verónica llegue a tener una gran amistad, incluso después del concurso.  Ella es un ser muy especial, es una persona con una riqueza y belleza espiritual tremenda, un ser lleno de luz, con quien me identifico muchísimo y ocupa un lugar especial en mi corazón.

Yo siempre sentí que estaba entre las 10 semifinalistas, pero la verdad me sorprendí muchísimo cuando me llamaron entre las tres (el video de ese momento habla solo jejejeje). Además de las 10 finalistas, entre las que veía en el cuadro estaban; Kuimby Lorenzo (Distrito Federal), Ana Carolina Butragueño (Portuguesa) y Carolina Dell’Orso (Yaracuy). Cualquiera de ellas podía haber sido triunfadora pero no clasificaron, la competencia fue fuerte.

Como Miss Venezuela Internacional gané un carro, un Bowl de Swarosvki, además estuve dos años contratada por Venevisión. Hice varias cuñas para los patrocinantes del concurso como; Diet Pepsi entre otros.

Tras el escenario es bastante tenso el ambiente, es algo impresionante porque tiene sus picos, de felicidad, risas, estrés, consejos,  corre corre,  gritos, despelote, pero increíble porque cada quien sabe lo que debe hacer y todo funciona; son un gran equipo.

Mi traje de gala fue diseñado por Margarita Zingg,  cola de sirena, color vino tinto, me encanto el diseño que me propuso, fue el que utilicé el día del concurso exactamente.  No recuerdo el precio, es más, creo que nunca lo supe.  Aun lo conservo y lo tengo guardado en mi armario.

Yo siempre me lleve muy bien con todas mis compañeras, claro que siempre están con quien te las llevas mejor, y entre ellas estaban: Andreina Sastre (Lara), Verónica Schaneider  (Monagas), Eugenia Malpica (Mcpio. Libertador), Daniella Abecasis ( Mérida),  Cinzia Coletta (Zulia), Nacira Bertolotto (Apure), Carla Meinhard (Bolívar), Olga Fridegotto (Carabobo), Jenny Albanesse (Guárico) , Dayra Lambis (Pnsla. Paraguaná), Elsy Barrio (Trujillo), Carolina Dell´Orso (Yaracuy) y Carolina Bali (Nueva Esparta) quien me presentó al hombre que es mi esposo actualmente.

Luego de la coronación fuimos a la celebración en el Eurobuilding, a la cual acudieron mis familiares y al día siguiente celebré el triunfo con mis familiares y amigos, quienes me apoyaron en todo momento.

Conservo algunas fotografías, mi banda de Miss Venezuela International (que debe estar en algún lugar que no encuentro por la mudanza), también conservo mí vestido de gala y el traje que utilice en la gala de la belleza.  Mis mayores recuerdos están en mi mente y por supuesto en Internet, cuando quiero revivir una experiencia simplemente recurro a Google.

Cuando gane mi banda de Miss Venezuela International  fui coronada por Daniela Kosán quien viajo en  ese mismo año, a pocos días de mi concurso, por lo tanto me correspondía viajar el año próximo, para representar a Venezuela.  En 1999, Japón estaba pasando por una crisis muy fuerte y el concurso fue suspendido, cuando decidieron llevarlo a cabo nuevamente, como para el 15 de diciembre la representante a Miss International de 1999 había sido electa, fue la 2ª finalista Andreina Llamozas  y es cuando Osmel decide enviarla a ella.

Me case el 1 de febrero de 2003, en la iglesia "La Sagrada Familia de Nazareth", en La Tahona, Caracas. Después estudie Diseño de Interiores, me gradué en el 2003, en ese mismo año me case y me mude a La Victoria, estado Aragua.  Estuve trabajando en La Clínica La Fontana por varios años, en el Departamento de Cobranzas.  En el 2016 regrese a Caracas junto a mi familia (mi esposo y mis tres hijos varones). En este momento estoy dedicada a ser madre, y me encuentro a la espera de nuevos proyectos”.